Sylvia Pasquel confirma planes sobre el icónico inmueble
La reconocida actriz Sylvia Pasquel confirmó formalmente ante diversos medios de comunicación la futura venta de la emblemática residencia de su madre en el Pedregal. Sus hermanos, Alejandra Guzmán y Luis Enrique, planearon esta transacción desde hace tiempo con el consentimiento de todos los integrantes de la dinastía.
El alto costo de mantenimiento representa la razón principal de esta dolorosa pero práctica decisión familiar. La edificación posee dimensiones enormes y genera gastos sumamente elevados para su conservación en condiciones óptimas.
La propiedad completa entrará al mercado inmobiliario debido a que las condiciones legales impiden una comercialización por partes o secciones divididas. Pasquel descartó de forma contundente la posibilidad de adquirir el inmueble de manera personal para conservarlo de forma privada.
Detalles sobre la residencia histórica
El arquitecto Manuel Rosen Morrison diseñó la estructura residencial en el año de 1955 utilizando bases sólidas de piedra volcánica. El lugar cuenta con una arquitectura muy particular de dos niveles, amplios jardines, alberca propia y diversos acabados de lujo.
Diversas estimaciones del sector inmobiliario sugieren que el valor total de la transacción oscila entre 65 y 150 millones de pesos. El espacio sirvió como escenario de filmación para películas del cine nacional clásico como la icónica producción titulada María Isabel.
Mitos aclarados y herencia artística
La actriz desmintió los rumores sobre supuestos pleitos financieros o problemas habitacionales personales dentro de la edificación del sur de la capital. Ella habitó la residencia exclusivamente por una petición directa de su madre y no por necesidades económicas urgentes.
La transacción excluye por completo el famoso retrato de la diva pintado por Diego Rivera en el año de 1955. Dicha pintura posee una protección especial como patrimonio cultural, por lo que la familia mantendrá el resguardo de la obra de arte.
Los integrantes de la familia mantienen una comunicación constante y cordial a pesar de la distancia física provocada por sus agendas laborales. Cada heredero posee un espacio independiente dentro del terreno gracias a un régimen de condominio establecido previamente por la ley.
